Asegurando el futuro.
Escrito por Gloria Millan el septiembre 28, 2009Cuando hablamos de seguros de vida, estamos hablando ineludiblemente del espinoso tema de la muerte. Pero es necesario pensar en nuestros seres queridos y sobre todo en aquellos que dependen de nosotros, por lo tanto se hace necesario reducir el impacto económico inmediato y a medio plazo que produce el fallecimiento del tomador del seguro y/o asegurado.
Es evidente que la vida personal cambia al perder a una persona amada,pero las necesidades domésticas y las facturas siguen estando ahí. Se trata de calcular que cantidad aproximada se precisa para cubrir las necesidades básicas de nuestra familia en caso de nuestro fallecimiento.
Lógicamente no tienen las mismas necesidades aquellas personas con hijos pequeños o adolescentes que no han logrado su independencia económica o en casos en los que el tomador es la única fuente de ingresos en la familia.
O en el caso de familias con hijos discapacitados que nunca tendrán una posibilidad laboral a causa de su discapacidad.
Existen muchas fórmulas a elegir , todo dependerá de cómo se deseen cobrar las indemnizaciones, ya sea en forma de capital o de renta. Hay que estudiar cada caso en particular para detectar las necesidades que nos llevan a contratar un seguro de vida. Cada caso es único.
Un seguro de vida es una inversión si se estima la cantidad económica que va a generar. Curiosamente en este entorno económico en el que vivimos actualmente , se está canalizando el ahorro hacia los seguros de vida.
Los productos de Vida Ahorro y Vida Riesgo, los PPA y los PIAS, con similar tratamiento fiscal, flexibles y transparentes se están convirtiendo en la mejor opción.
De todos modos, sea cual sea la coyuntura socio económica sin duda este tipo de productos son una buena alternativa si pensamos en el futuro. No en el nuestro, en el de los demás…

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