Escrito por Gloria Millan el octubre 22, 2009
Si. Dada la legislación vigente en estos momentos, el hecho de que los directivos y administradores de una empresa estén cubiertos por una póliza de Responsabilidad Civil , no es una opción, sino una necesidad.
La Ley de Sociedades Anónimas incrementa la responsabilidad de estos profesionales con su patrimonio personal, de cuantos perjuicios se ocasionen a terceros o a la propia empresa.
Seamos coherentes, ningún directivo está exento de cometer un error en la gestión que perjudique seriamente a accionistas, terceros o a la propia sociedad.
Es justo que los administradores y todos los ejecutivos de una empresa tengan su gestión cubierta por una póliza de D&O, de ese modo, además de proteger el patrimonio personal, la empresa está a salvo de las consecuencias económicas que pueda acarrear una circunstancia de este tipo.
Cada directivo de forma individual puedo contratar una póliza de D&O, pero normalmente son las sociedades las que suscriben su póliza de RC para cubrir a todos sus directivos.
En algunos sectores, cada vez más, los ejecutivos contratados , exigen que la compañía a la que van a representar tenga suscrita una póliza de RC de Directivos. Es el caso de las ONG’s, Asociaciones , Fundaciones u Organizaciones que se financian con donaciones privadas y públicas, y que desempeñan una labor social y /o sanitaria.
Este tipo de organizaciones de carácter social, debe responder de forma transparente ante sus socios, usuarios y administraciones de las acciones llevadas a cabo con los fondos propios y ajenos . Hoy en día ya son muchas las que disponen de este tipo de póliza.
Las pólizas D&O cubren gastos de defensa jurídica, indemnizaciones por reclamaciones de terceros, fianzas civiles y penales, gastos de publicidad en el caso de que sea necesario recomponer la imagen de la empresa , y según el sector , incluso responsabilidad medioambiental.
Bajo mi punto de vista, además de una protección es una forma de fidelizar a todos los ejecutivos.

Publicado: octubre 22, 2009
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Escrito por Gloria Millan el octubre 5, 2009
Antonio Puerta, Dani Jarque, son nombres que nos hacen evocar tragedias recientes del deporte español. Al margen del dolor por la pérdida de un ser humano que además es deportista de élite, en estos casos se pone en marcha un complejo mecanismo para reclamar indemnizaciones aseguradas en las diversas pólizas de seguro.
Los seguros para deportistas son idénticos a otros en cuanto al tomador de la póliza, es decir , el que contrata el seguro. Para el club, el responsable de los deportistas, es importante proteger sus activos esenciales. Esto es, su plantilla.
El riesgo de perder la vida en el transcurso de la actividad , depende mucho del tipo de deporte. Futbolistas, jugadores de básket, jugadores de waterpolo, nadadores, ciclistas..etc, están muy poco expuestos a este tipo de circunstancia, aunque vistos los recientes y frecuentes acontecimientos en los últimos años, me pregunto si no superan los límites de gasto cardíaco por encima de la media tolorable y soportan pulsaciones de mas 165 latidos por minuto continuamente, cosa que les pone en riesgo.
Otro tipo de deportistas, pilotos, esquiadores, escaladores, si tienen esa dosis de riesgo más elevada en cuanto a fallecimiento se refiere.
Por supuesto la vida de un deportista de élite, vale lo que vale la vida de cualquier otro ser, es decir, el importe de la indemnización dependerá de muchas variables, y sobre todo de la prima que estén dispuestos a pagar.
Pero dejando de lado el fallecimiento, lo que verdaderamente puede afectar a la vida profesional de un deportista y hacer que ésta sea imprevisiblemente corta, son los accidentes.
La pérdida demostrable de ingresos por rendimiento , por contratos publicitarios, incluso una invalidez permanente, son contingencias que quedan cubiertas por los seguros de accidentes, que se pueden extender pactando una sobreprima a la vida personal.
Un accidente puede desmontar la carrera de un deportista en un minuto con la consiguiente pérdida económica para él mismo y para su club.
Por otro lado, los deportistas aficionados que no reciben sumas importantes de dinero a cambio del deporte que realizan, están igualmente expuestos a cualquier accidente, en la práctica habitual de la disciplina que gusten practicar.
Este tipo de personas si deberían tener un seguro de accidentes , ya que el riesgo que corren con una actividad que no es su medio de vida ni el sustento de una familia, puede ocasionarles una pérdida de actividad que afecte mucho a su estabilidad financiera.
Tener un ingreso económico durante una incapacidad temporal, o bien a causa de una incapacidad total, es tan importante para los deportistas de élite como para los deportistas aficionados.
Estar en forma es básico, pero asumiendo los riesgos y protegiéndose de forma inteligente.

Publicado: octubre 5, 2009
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